El arte de dejarlo para después y sus dolorosas consecuencias.



Hay algo que todos hacemos y no nos damos cuenta: PROCASTINAR.

En mi caso llevo un año ya evitando procastinar, y lo voy haciendo muy bien.
Descubrí  que funciono de madrugada. Siempre fui madrugadora, así que organizar mis tareas a estas horas no me costo demasiado.
Desde que me convertí en madre comencé a tomar la costumbre de levantarme temprano, tempranísimo, para poder tener *mi momento*.

Te lo describo así:
Me despierto sola, ya no necesito el despertador, se ha vuelto natural. A las 5.30 me desperezo y me digo “Ok, ya es la hora”.
Apoyo los pies despacito en suelo para no despertar al dragón y  poder disfrutar esos, mis más productivos 60 minutos del día y ese mate sola, en silencio total. Sin -ma, no viste mi cartuchera? –Pau, sabés donde está el alargue? Sin whatsapp, sin ruido de autos en la calle.
*Solo yo, mi mate y el silencio.*

En estos 60 minutos diarios intento hacer una tarea completa por día. Mando un mail o preparo una receta. Hago una lista de compras y organizo los minutos que estaré en la calle.
 Dejar para mañana, lo que ayer dejé para hoy.

Fuente de la imágen: http://www.masmujercanarias.com/


¿Qué es la procastinación?
Es el mal hábito de postergar las tareas –importantes- por otras menos relevantes y placenteras.

Es dejar para después tus obligaciones cambiándolas por cosas que te hacen perder el tiempo y no son para nada productivas, pero: son más agradables.

No se trata de ser una máquina de productividad. Solo se trata de cumplir nuestras obligaciones para evitar las consecuencias que trae procrastinar: stress y ansiedad,  frustración, enojo.

Ser organizadas, productivas es genial. Pero también lo es ser espontánea, natural. No te conviertas en una máquina, estamos hablando solamente de organizarnos para dejar de perder el tiempo.

Si tan solo cumpliéramos nuestras obligaciones PRIMERO, nos sentiríamos tan libres y frescas para después para hacer lo que se nos venga en gana. Como navegar por internet y disfrutar de las imágenes sin estar pensando “tendría que estar horneando esos bizcochuelos porque no voy a llegar”, y sin embargo ahí estamos, mirando fotos en instagram.

Pero, como lo logramos? Como podemos hacer para evitar este mal hábito y transformarlo en positivo?


1.     Lo primero sin duda, es reconocerlo, identificarlo. Si hasta ahora no te habías dado cuenta, ahora lo sabes; eso que estás haciendo tiene nombre y hace un tiempo le pusieron nombre y se llama: PROCASTINAR.
Lo segundo es asumirlo y comenzar el cambio.

2.     Organizarte. Es esencial, y una manera muy práctica y que a mí me funciona de mil maravillas, son las listas y los planners.
Realiza listas de lo esencial, las obligaciones. Para esto es bueno tener siempre un anotador a mano. (No guardado en un estante o un cajón, a mano quiere decir ahí. Arriba de la mesada). Y anotarlo todo. Y cuando salís a la calle meterlo en la cartera.

Podés dividir tu LISTA en mini listas. Comprar. En la calle. Pedidos. Ver.
Armar listas va a liberar espacio en tu cerebro y lo va a dejar más fresquito y espacioso para pensar en esas tareas que necesitan atención.
Armar listas te va a ayudar a ganar una cantidad de tiempo asombroso.

En mi sector *en la calle* anoto todo lo que necesito hacer cuando estoy afuera. Salir una sola vez. Usualmente lo hago temprano, dejo al niño en la escuela y ahí nomás paso a averiguar del packaging, pago el teléfono y paso por el súper. Para las 10 de la mañana ya hice todo lo que tenía que hacer en la calle hoy y hasta quizá mañana. Y lo mejor, es que prácticamente lo convertí en rutina, y las rutinas hacen que seas efectiva.
(foto mía de mis listas).

Y los planners me sirven para tener a la vista mis pedidos (ya saben que trabajo de pastelera eh, jaja). Y no tengo que explotar mi cerebrito recordando “para el miércoles era..? un marquise y un cheesecake? No no, era una de manzana y un marquise.. mmmno, a ver qué voy a ver al mail del pedido: me siento en la compu, abro el mail, lo busco, lo leo. De paso miro Facebook, pinterest, el clima videos graciosos de gatitos.
Mejor, cuando llega el mail con el pedido, lo pongo en papel y lo pego en la heladera. Basta un vistazo cada vez que la abro para saber para cuándo es tal cosa y mi cerebro ya lo va a organizando solo.

Click aquí para ver el modelo de las listas diarias que yo utilizo e imprimirlas para tu uso.

2.1 Usá la aplicación agenda del celular, te juro que la tiene. Jajaja.
Hoy todos tenemos un celular de última generación. Y todos hemos bajado aplicaciones de lo más diversas. Lo usamos a full. Para todo. Todo el tiempo.
No se te ocurrió probar con la agenda del celular?? A mi si, tengo todo agendado (el trabajo y lo social) además de tenerlo en mis listas y mis planners.
Me pongo alarmas, para eventos especiales en que sé debo concentrar antes, me coloco 3 alarmas: 1 semana, 48 hs y 12 hs.
Me ayuda a recodar mis compromisos y además libera espacio en mi cerebro. =)


3.         Evitá las distracciones.
Todos sabemos bien en que perdemos el tiempo y nos damos cuenta exactamente en el mismo instante en que lo estamos haciendo. Y todos nos distraemos con cosas diferentes: evita que te distraigan.
Ejemplos míos de distracción (vos tenés que identificar los tuyos).
- Puerta del colegio a las 8 am. Sabemos que hay mamás que no hacen nada, y no las culpamos, suertudas ellas, pero yo si hago y debo hacer un montón de cosas. Cuando hay reuniones express que surgen ahí de la nada le dedico 15 minutos y digo “chicas, yo trabajo, solo quiero decir que me gustaría que los buzos de egresados sean de colores divertidos y que cuenten conmigo para las rifas. Perdón! De verdad me tengo que ir! Adeuu” (Juro que esa reunión se extendió hasta la casa de una mamá que vive a la vuelta de la escuela y finalizó a las 12 cuando hay que buscar a los chicos.

4. Cambiá el punto de vista
sobre las obligaciones.
Hacer un stop y tomarse un tiempo para rever que es lo que te apasiona, cuales son tus objetivos de esta temporada, te ayudará a darte cuenta de que si continúas posponiendo tus tareas, más lejos están de ser alcanzados tus objetivos y con ellos el camino hacia lo que te apasiona, hacia eso que querés ser.

Si te dedicás como yo, al emprendimiento y tu producción depende de vos para obtener mejores resultados, puede que tengas este mal hábito y no es que no vas a alcanzar tu objetivo, es que vas a tardar el triple y con el stress que conlleva llegar tarde con todo a todos lados.

CAMBIAR EL PUNTO DE VISTA sobre las tareas obligadas y entender que el cumplimiento de estas, nos conducirán directo hacia esas cosas que si nos encantan hacer y ademaaaaas, nos vamos a sentir libres, satisfechas, contentas, tan solo por haber hecho, lo que teníamos que hacer en su momento.

Y un tip: Cuando te pongas a trabajar, no pienses en la parte negativa, ni en lo complicado-aburrido-nefasto que hoy te resulta hacerlas, ponete a hacerlas de una vez y ya, así termina más rápido el proceso.

5. Premiate.
Lo hiciste? Lo lograste? Recompensate! Lo merecés.
Bueno, lo merecés un poco, porque en realidad hiciste lo que debías hacer. Pero considerando que estamos destruyendo el mal y horrendo hábito de dejarlo todo para después y vamos llevando nuestro auto-tratamiento con éxito… podemos darnos un premio.
Horneaste toda la mañana y organizaste los pedidos de toda la semana y te sentís una persona suuuuper organizada y feliz: recompensate! Algo, salí a comprarte unas medialunas para el café, un helado. Se va a sentir como un premio, y no como una terapia de culpa por no haberlo hecho.

Les recuerdo que la procastinación no es una enfermedad ni una patología, de hecho algunos psicólogos no la aceptan como tal. Es solo ponerle nombre a uno de los tantos malos hábitos que tenemos, así cuando en tu entorno te dicen “no hiciste nada” puedas tener una justificación diciendo: “no, no es que no hice nada, es que procastino”.

Y para ayudarte y ayudarme a no procastinar hice estas listas vacías, para que las llenes de tus actividades diarias y comiences a dar un pasito para liberar el stress de dejarlo todo para después.





Basta de excusas! Y a trabajar por estar mejor.

Vos podés!
Pau.


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